I
La organización
de la fuerza laboral llevará años para alcanzar la maduración necesaria que le
permita funcionar al pleno del ideario cooperativista. La tarea a realizar es
tan grande y profunda que no se resolverá simplemente movilizando trabajadores
de un oficio a otro, sino acompañando ello con una fuerte educación en tal
sentido. Ningún cambio social cooperativo podrá darse en la práctica, si los
individuos particulares no están absolutamente consustanciados con la idea que
todos trabajamos para todos, y debemos ser consecuentes con ello. Para explicar
cabalmente el funcionamiento de trabajo social cooperativista, deberemos,
primero, plantear los lineamientos de nuestra ideología laboral en un estado
ideal, y luego, ya sabiendo cual es el objetivo a alcanzar, delinear cómo se
adaptará el sistema actual para que, progresivamente y sin cambios traumáticos,
se llegue a eso.
II
La estructura
laboral cooperativista será organizada de la siguiente manera:
1) Todo
ciudadano, hombre o mujer, de entre 18 y 58 años tiene la obligación para con
el resto de la sociedad de trabajar en pos del sostenimiento colectivo,
brindando su capacidad intelectual o fuerza física al servicio de los demás.
2) Será
considerado trabajo, en el cooperativismo, todo aquello que genere un aporte al
mantenimiento material de la sociedad en general.
3) El trabajo
será de cinco horas correlativas y diarias, cinco días de la semana, en el horario
a convenir por la necesidad comunitaria, las tendencias del individuo, y sus
actividades extra laborales. Los trabajadores gozarán de dos periodos
vacacionales al año. Las vacaciones estivales serán de 21 días, y las invernales de 14; y se
respetarán todos los asuetos o feriados que las distintas regiones o naciones
dispongan, merced a sus fechas conmemorativas particulares.
4) Los
trabajadores tendrán una tarjeta magnética de trabajo, donde constarán sus
datos personales, el lugar de trabajo, y
el cumplimiento de la jornada laboral, la cual deberán esgrimir para solicitar
cualquier servicio o producto de la sociedad; desde un kilogramo de pan, hasta
un automóvil.
5) Los trabajos
serán escalonados en cargos fijos de cinco años cada uno, siendo reservados los
de mayor esfuerzo físico a las generaciones más jóvenes, hasta llegar a los más
descansados en las edades más adultas, habiendo avanzado, en el transcurso de la
actividad laboral de toda su vida, en ocho cargos distintos; ya sea dentro de
la misma empresa o actividad, o no. No es la voluntad del cooperativismo
provocar grandes desplazamientos geográficos de masa laboral, como han hecho
otros movimientos en el transcurso de la historia. La idea es que cada zona
pueda disponer de mano de obra y capacitación propia, y que el sistema esté
perfectamente bien conectado, para que sean los productos quienes se desplacen
y no las personas. Sin embargo sabemos que habrá profesiones en particular, (Como,
por ejemplo, la docencia o la medicina) que tal vez sí requieran del traslado
de personal. Por lo cual toda aquella persona que se incline por esas
actividades será instruida en tal respecto para que sepa que tiene mayor
propensión a solicitársele el traslado geográfico. Más allá de esto, dicho
traslado deberá ser consensuado, y jamás, por ninguna razón o fundamento, bajo
ningún término o condición, podrá dentro del cooperativismo obligarse a una
persona a accionar contra su voluntad.; ni en materia laboral, ni en ninguna
otra.
6) Los
trabajadores podrán convenir entre sí, mantener su rango laboral si lo
consideraran adecuado para el funcionamiento general de la empresa, pero no
pudiendo excederse en ello por más de dos cargos (10 años) ni en una cantidad
superior a la mitad de empleados en ese cargo (Por ejemplo, si en una línea de
producción de una empresa hay 50 obreros, solo podrán un máximo de 25 solicitar
continuar allí), debido a que la masa laboral se renueva constantemente y si
todos conservan indefinidamente sus cargos, el sistema terminaría
resintiéndose.
7) Habrá que
poner especial cuidado en la vocación personal, o en las limitaciones tanto
físicas como intelectuales de cada individuo a la hora de asignársele un
trabajo en particular. No todas las personas están capacitadas para realizar
los mismos trabajos, y es condición indispensable del cooperativismo indagar en
esto para que la jornada laboral sea, para los ciudadanos, algo a lo cual
brindarse con alegría y disposición de ánimo, y no con desgano o mala voluntad.
8) Toda aquella
persona que, por enfermedad o discapacidad de sus funciones, no pueda prestar
servicio a la comunidad, quedará exenta del trabajo, siendo mantenido por el
conjunto de la sociedad, en igualdad de derechos que la fuerza laboral; sin
embargo, podrá acceder a él si lo considera un hecho de integración o necesidad
para la realización personal, pero, bajo ningún concepto, estarán obligados a
él si su consideración va en contrario.
9) Ningún puesto
o cargo podrá ser negado a ninguna persona por cuestiones de etnia,
convicciones religiosas, o elección sexual; como así tampoco, por discapacidad
física o mental que no le impida realizarlo. (Por ejemplo, una persona en silla
de ruedas no puede trabajar en una mina, pero sí en una oficina)
11) Será optativo
en las parejas con hijos, la selección de uno de los miembros para el cuidado y
crianza de los menores (Hasta los 18 años) Este trabajo será considerado a la
par del trabajo cooperativo, quedando el padre o tutor encargado a tal fin,
liberado de realizar otro tipo de tarea laboral en la sociedad.
12) Toda persona
mayor de 18 años queda comprometido automáticamente al trabajo cooperativo,
debiendo, para tener acceso a la producción, trabajar. Aquellos individuos con
aspiraciones catedráticas, deberán continuar sus estudios en el periodo
considerado de esparcimiento o extra laboral, cumpliendo así con sus cinco
horas diarias de trabajo. Y, una vez obtenido el título que pretendan, serán
reubicados acorde a su función específica.
13) Los
ciudadanos mayores de 58 años quedan liberados del trabajo obligatorio (Serán
jubilados), pero podrán continuar ejerciendo servicio voluntario por 5 años
más, si así lo desean, en la capacitación de la nueva masa laboral que se
integra al sistema, o el traspaso de experiencia adquirida en las distintas
funciones.
14) toda
profesión artística, religiosa, o deportiva será considerada en el nuevo
sistema como vocación extra curricular, y no podrá ser tenida en cuenta a la
hora de cubrir un puesto productivo en demanda de la tarjeta laboral. El
artista, el religioso, o el deportista dispondrán en el futuro de largas horas
de ocio y esparcimiento para desarrollar su actividad y congregarse con
distintas personas en pos de la difusión de la misma. La música, la actuación,
las artes plásticas, serán en el sistema cooperativista tenidas profundamente
en cuanta y fomentadas en función del
enriquecimiento social; la espiritualidad, en todas sus ramas y vertientes,
será considerada fundamental para el desarrollo humano, como así también el
deporte o el conjunto de actividades atléticas; pero no para el sostenimiento
material de la sociedad, y por lo tanto no podrán ser consideradas como un
trabajo más.
III
Ahora bien, como
ya habíamos dicho, el cooperativismo deberá instaurar lentamente los puntos
antes mencionados, sobre todo en la conformación de nuevos puestos laborales, y
en la transformación de puestos que quedarán caducos en el nuevo sistema. Pero
sin embargo, la conversión requerirá de una serie de medidas de aplicación inmediata.
La disminución de la jornada laboral a cinco horas diarias, llevará
necesariamente a la incorporación instantánea de una gran cantidad de hoy
desocupados o subocupados. Una empresa que requería de un empleado para cubrir
turnos de ocho horas, ahora dispondrá de dos para dos turnos de cinco. Al haber
sido, simultáneamente abolido el dinero, las empresas no tendrán costos que
cubrir, pudiendo así acceder a la incorporación, y la desocupación será
rápidamente un problema del pasado.
Ahora, con toda la población ocupada, la rueda
del cooperativismo puede comenzar a funcionar. El día que esto suceda los
negocios y empresas abrirán sus puertas como siempre, con los empleados de
siempre en sus puestos habituales, pero dispuestos a trabajar cinco horas y ser
reemplazados por otros empleados que ocuparán el mismo cargo y desempeñarán la
misma tarea. Al principio, sin dudas se recurrirá al superior para subsanar
inconvenientes propios del trabajo, pero lentamente los empleados comenzarán a
tomar más y más las decisiones en sus manos, basándose en el acuerdo mutuo (No
olvidemos que, a este punto, la masa social en general, conocerá los
lineamientos fundamentales del cooperativismo, y comenzará a ponerlos en
práctica) generando, espontáneamente y a su tiempo, grupos de trabajo
específicos de cada área. Así, por ejemplo en un supermercado, estarán quienes
reponen las mercancías, quienes se encargan de solicitar los faltantes y
quienes atienden las cajas (Las cuales cumplirán únicamente la constatación de
la tarjeta laboral del comprador, y la salida de productos, a modo de llevar un
inventario que evite el desaprovisionamiento) Así, los cajeros, por estar
cumpliendo esa función durante cinco horas diarias, tendrán derecho a consumir;
los repositores que hace que no falte en la góndola también, los productores
que cosecha o manufacturan esos productos también, los camioneros que
transportan la mercancía también, los playeros que les llenan el tanque
también, los empleados de la compañía que provee el petróleo también, los
fabricantes del camión también, las empresas relacionadas con la industria
automotriz también, los doctores que mantienen a esos empleados sanos también,
los maestros que le enseñan a sus niños también, y así sucesivamente hasta
englobar al conjunto de la población en general, pues todos ellos son
necesarios para que nosotros tengamos ese producto en nuestras manos.
Por su parte, los consumidores, estarán al
tanto que ya no es necesario el dinero para realizar sus compras, sino solo
esgrimir sus tarjetas de trabajo, y esto conllevará una enorme responsabilidad,
porque, si bien es el fin del movimiento que todos tengamos acceso a todo,
también sabemos que al principio esto generará cierto ímpetu consumista,
incluso hasta llegar al desabastecimiento de algunos productos (Sobre todo si
tomamos en consideración que dicha masa de consumo se habrá duplicado de un día
para otro, merced a los desocupados que ahora pueden acceder a bienes que hasta
ayer le habían sido negados) pero confiamos también que la educación fomentada
y recibida, hará al ciudadano consciente de esta realidad, y hasta que la
producción pueda satisfacer completamente las demandas, sabrá consumir conscientemente
en beneficio de todos, y no por simple compensación de retrasos. Más allá de
esto, no es nuestra intención engañar a nadie ni prometer un falso estado de
bienestar inmediato; es muy probable que en esos primeros años, la
racionalización sea necesaria. Pero ésta, al ser los mismos mercados entidades
cooperativas, será fruto del consenso de la sociedad, y no de medidas
arbitrarias o especuladoras enfrentadas a la opinión de la mayoría.
El ejemplo antes mencionado con el mercado,
puede repetirse en cualquier rama del comercio o la producción y no tiene
sentido citar ejemplos en cada una de ellas. La intención es demostrar cómo, el
traspaso hacia el cooperativismo se irá dando desde la base de la sociedad
actual, y cómo ese traspaso no necesita ser traumático ni violento. Dependerá
de los hombres y mujeres de la sociedad en su conjunto, esa tarea; pero
dependerá de nosotros la tarea inmediata de generar esa conciencia social para
que, llegado el día, se dé en tales términos.
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