miércoles, 16 de enero de 2013

Organización de la fuerza laboral



I
La organización de la fuerza laboral llevará años para alcanzar la maduración necesaria que le permita funcionar al pleno del ideario cooperativista. La tarea a realizar es tan grande y profunda que no se resolverá simplemente movilizando trabajadores de un oficio a otro, sino acompañando ello con una fuerte educación en tal sentido. Ningún cambio social cooperativo podrá darse en la práctica, si los individuos particulares no están absolutamente consustanciados con la idea que todos trabajamos para todos, y debemos ser consecuentes con ello. Para explicar cabalmente el funcionamiento de trabajo social cooperativista, deberemos, primero, plantear los lineamientos de nuestra ideología laboral en un estado ideal, y luego, ya sabiendo cual es el objetivo a alcanzar, delinear cómo se adaptará el sistema actual para que, progresivamente y sin cambios traumáticos, se llegue a eso.

 II
La estructura laboral cooperativista será organizada de la siguiente manera:
1) Todo ciudadano, hombre o mujer, de entre 18 y 58 años tiene la obligación para con el resto de la sociedad de trabajar en pos del sostenimiento colectivo, brindando su capacidad intelectual o fuerza física al servicio de los demás.
2) Será considerado trabajo, en el cooperativismo, todo aquello que genere un aporte al mantenimiento material de la sociedad en general.
3) El trabajo será de cinco horas correlativas y diarias, cinco días de la semana, en el horario a convenir por la necesidad comunitaria, las tendencias del individuo, y sus actividades extra laborales. Los trabajadores gozarán de dos periodos vacacionales al año. Las vacaciones estivales serán de  21 días, y las invernales de 14; y se respetarán todos los asuetos o feriados que las distintas regiones o naciones dispongan, merced a sus fechas conmemorativas particulares.
4) Los trabajadores tendrán una tarjeta magnética de trabajo, donde constarán sus datos personales,  el lugar de trabajo, y el cumplimiento de la jornada laboral, la cual deberán esgrimir para solicitar cualquier servicio o producto de la sociedad; desde un kilogramo de pan, hasta un automóvil.
5) Los trabajos serán escalonados en cargos fijos de cinco años cada uno, siendo reservados los de mayor esfuerzo físico a las generaciones más jóvenes, hasta llegar a los más descansados en las edades más adultas, habiendo avanzado, en el transcurso de la actividad laboral de toda su vida, en ocho cargos distintos; ya sea dentro de la misma empresa o actividad, o no. No es la voluntad del cooperativismo provocar grandes desplazamientos geográficos de masa laboral, como han hecho otros movimientos en el transcurso de la historia. La idea es que cada zona pueda disponer de mano de obra y capacitación propia, y que el sistema esté perfectamente bien conectado, para que sean los productos quienes se desplacen y no las personas. Sin embargo sabemos que habrá profesiones en particular, (Como, por ejemplo, la docencia o la medicina) que tal vez sí requieran del traslado de personal. Por lo cual toda aquella persona que se incline por esas actividades será instruida en tal respecto para que sepa que tiene mayor propensión a solicitársele el traslado geográfico. Más allá de esto, dicho traslado deberá ser consensuado, y jamás, por ninguna razón o fundamento, bajo ningún término o condición, podrá dentro del cooperativismo obligarse a una persona a accionar contra su voluntad.; ni en materia laboral, ni en ninguna otra.
6) Los trabajadores podrán convenir entre sí, mantener su rango laboral si lo consideraran adecuado para el funcionamiento general de la empresa, pero no pudiendo excederse en ello por más de dos cargos (10 años) ni en una cantidad superior a la mitad de empleados en ese cargo (Por ejemplo, si en una línea de producción de una empresa hay 50 obreros, solo podrán un máximo de 25 solicitar continuar allí), debido a que la masa laboral se renueva constantemente y si todos conservan indefinidamente sus cargos, el sistema terminaría resintiéndose.
7) Habrá que poner especial cuidado en la vocación personal, o en las limitaciones tanto físicas como intelectuales de cada individuo a la hora de asignársele un trabajo en particular. No todas las personas están capacitadas para realizar los mismos trabajos, y es condición indispensable del cooperativismo indagar en esto para que la jornada laboral sea, para los ciudadanos, algo a lo cual brindarse con alegría y disposición de ánimo, y no con desgano o mala voluntad.
8) Toda aquella persona que, por enfermedad o discapacidad de sus funciones, no pueda prestar servicio a la comunidad, quedará exenta del trabajo, siendo mantenido por el conjunto de la sociedad, en igualdad de derechos que la fuerza laboral; sin embargo, podrá acceder a él si lo considera un hecho de integración o necesidad para la realización personal, pero, bajo ningún concepto, estarán obligados a él si su consideración va en contrario.
9) Ningún puesto o cargo podrá ser negado a ninguna persona por cuestiones de etnia, convicciones religiosas, o elección sexual; como así tampoco, por discapacidad física o mental que no le impida realizarlo. (Por ejemplo, una persona en silla de ruedas no puede trabajar en una mina, pero sí en una oficina)
11) Será optativo en las parejas con hijos, la selección de uno de los miembros para el cuidado y crianza de los menores (Hasta los 18 años) Este trabajo será considerado a la par del trabajo cooperativo, quedando el padre o tutor encargado a tal fin, liberado de realizar otro tipo de tarea laboral en la sociedad.
12) Toda persona mayor de 18 años queda comprometido automáticamente al trabajo cooperativo, debiendo, para tener acceso a la producción, trabajar. Aquellos individuos con aspiraciones catedráticas, deberán continuar sus estudios en el periodo considerado de esparcimiento o extra laboral, cumpliendo así con sus cinco horas diarias de trabajo. Y, una vez obtenido el título que pretendan, serán reubicados acorde a su función específica.
13) Los ciudadanos mayores de 58 años quedan liberados del trabajo obligatorio (Serán jubilados), pero podrán continuar ejerciendo servicio voluntario por 5 años más, si así lo desean, en la capacitación de la nueva masa laboral que se integra al sistema, o el traspaso de experiencia adquirida en las distintas funciones.
14) toda profesión artística, religiosa, o deportiva será considerada en el nuevo sistema como vocación extra curricular, y no podrá ser tenida en cuenta a la hora de cubrir un puesto productivo en demanda de la tarjeta laboral. El artista, el religioso, o el deportista dispondrán en el futuro de largas horas de ocio y esparcimiento para desarrollar su actividad y congregarse con distintas personas en pos de la difusión de la misma. La música, la actuación, las artes plásticas, serán en el sistema cooperativista tenidas profundamente en cuanta y fomentadas en  función del enriquecimiento social; la espiritualidad, en todas sus ramas y vertientes, será considerada fundamental para el desarrollo humano, como así también el deporte o el conjunto de actividades atléticas; pero no para el sostenimiento material de la sociedad, y por lo tanto no podrán ser consideradas como un trabajo más.

III
Ahora bien, como ya habíamos dicho, el cooperativismo deberá instaurar lentamente los puntos antes mencionados, sobre todo en la conformación de nuevos puestos laborales, y en la transformación de puestos que quedarán caducos en el nuevo sistema. Pero sin embargo, la conversión requerirá de una serie de medidas de aplicación inmediata. La disminución de la jornada laboral a cinco horas diarias, llevará necesariamente a la incorporación instantánea de una gran cantidad de hoy desocupados o subocupados. Una empresa que requería de un empleado para cubrir turnos de ocho horas, ahora dispondrá de dos para dos turnos de cinco. Al haber sido, simultáneamente abolido el dinero, las empresas no tendrán costos que cubrir, pudiendo así acceder a la incorporación, y la desocupación será rápidamente un problema del pasado.
 Ahora, con toda la población ocupada, la rueda del cooperativismo puede comenzar a funcionar. El día que esto suceda los negocios y empresas abrirán sus puertas como siempre, con los empleados de siempre en sus puestos habituales, pero dispuestos a trabajar cinco horas y ser reemplazados por otros empleados que ocuparán el mismo cargo y desempeñarán la misma tarea. Al principio, sin dudas se recurrirá al superior para subsanar inconvenientes propios del trabajo, pero lentamente los empleados comenzarán a tomar más y más las decisiones en sus manos, basándose en el acuerdo mutuo (No olvidemos que, a este punto, la masa social en general, conocerá los lineamientos fundamentales del cooperativismo, y comenzará a ponerlos en práctica) generando, espontáneamente y a su tiempo, grupos de trabajo específicos de cada área. Así, por ejemplo en un supermercado, estarán quienes reponen las mercancías, quienes se encargan de solicitar los faltantes y quienes atienden las cajas (Las cuales cumplirán únicamente la constatación de la tarjeta laboral del comprador, y la salida de productos, a modo de llevar un inventario que evite el desaprovisionamiento) Así, los cajeros, por estar cumpliendo esa función durante cinco horas diarias, tendrán derecho a consumir; los repositores que hace que no falte en la góndola también, los productores que cosecha o manufacturan esos productos también, los camioneros que transportan la mercancía también, los playeros que les llenan el tanque también, los empleados de la compañía que provee el petróleo también, los fabricantes del camión también, las empresas relacionadas con la industria automotriz también, los doctores que mantienen a esos empleados sanos también, los maestros que le enseñan a sus niños también, y así sucesivamente hasta englobar al conjunto de la población en general, pues todos ellos son necesarios para que nosotros tengamos ese producto en nuestras manos.
 Por su parte, los consumidores, estarán al tanto que ya no es necesario el dinero para realizar sus compras, sino solo esgrimir sus tarjetas de trabajo, y esto conllevará una enorme responsabilidad, porque, si bien es el fin del movimiento que todos tengamos acceso a todo, también sabemos que al principio esto generará cierto ímpetu consumista, incluso hasta llegar al desabastecimiento de algunos productos (Sobre todo si tomamos en consideración que dicha masa de consumo se habrá duplicado de un día para otro, merced a los desocupados que ahora pueden acceder a bienes que hasta ayer le habían sido negados) pero confiamos también que la educación fomentada y recibida, hará al ciudadano consciente de esta realidad, y hasta que la producción pueda satisfacer completamente las demandas, sabrá consumir conscientemente en beneficio de todos, y no por simple compensación de retrasos. Más allá de esto, no es nuestra intención engañar a nadie ni prometer un falso estado de bienestar inmediato; es muy probable que en esos primeros años, la racionalización sea necesaria. Pero ésta, al ser los mismos mercados entidades cooperativas, será fruto del consenso de la sociedad, y no de medidas arbitrarias o especuladoras enfrentadas a la opinión de la mayoría.
 El ejemplo antes mencionado con el mercado, puede repetirse en cualquier rama del comercio o la producción y no tiene sentido citar ejemplos en cada una de ellas. La intención es demostrar cómo, el traspaso hacia el cooperativismo se irá dando desde la base de la sociedad actual, y cómo ese traspaso no necesita ser traumático ni violento. Dependerá de los hombres y mujeres de la sociedad en su conjunto, esa tarea; pero dependerá de nosotros la tarea inmediata de generar esa conciencia social para que, llegado el día, se dé en tales términos.

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