miércoles, 16 de enero de 2013

Capítulo II Organización nacional



Funcionamiento del estado
I
Todo movimiento social necesita, para ser tal, el apoyo de la sociedad; y el cooperativismo no es la excepción a esa regla. No hay forma de lograr transformar a las sociedades actuales a los principios cooperativistas, si éstas no son primero educadas en tal sentido. Por lo tanto es fundamental que cada integrante del movimiento, aboque sus fuerzas al estudio y divulgación de nuestras premisas. Pero cuidado, la educación cooperativista no está basada en el convencimiento fanático ni en el sometimiento del otro a un grupo de ideas en particular (En este caso las nuestras) como sucede con la educación en la actualidad, sino en la interrelación constante de conocimientos en pos de un objetivo en común. Para ello, el individuo cooperativista deberá estudiar profundamente los basamentos de sus convicciones, sin dar por sentado argumentaciones preexistentes y prestando suma atención al aporte de terceros que vengan a nutrir nuestro ideario.  Los únicos tres principios irrenunciables serán: La abolición del dinero, o cualquier tipo de moneda de cambio, la democracia directa de base sin representación partidaria, y la eliminación de cualquier tipo de fuerza  de seguridad; pues allí sostiene nuestra filosofía política su fundamento. Habrá entonces que tener especial cuidado en esto, pues no serán pocos quienes intentarán, en el amanecer de este movimiento, corromper nuestros ideales. Pero si prevalecemos en nuestros principios fundamentales, y atendemos correctamente los aportes que puedan venir, la victoria será nuestra, y por ello, de toda la humanidad.

II
 La abolición del dinero no es el fin del cooperativismo, sino su principio. No será posible poner en práctica ningún modelo social superador, en tanto exista con qué corromperlo. Pero para poder hacerlo, será indispensable tomar ciertos recaudos, y preparar ciertas bases. Cuando el cooperativismo obtenga el gobierno, será para desprenderse rápidamente del poder, o será el poder mismo quien rápidamente se desprenderá del cooperativismo. No habrá dudas ni concesiones, y deberemos estar preparados para echar manos a la obra de inmediato.
 El funcionamiento operativo de la producción y la organización social dada por el mundo mercantilista de hoy, será tomada como está y, con un mínimo de modificaciones, aprovechada al máximo durante el tiempo que sea necesario, para que su transformación definitiva se de naturalmente y no sea traumática. Sin embargo, la abolición del dinero deberá ser, rápidamente organizada, y puesta en práctica con la mayor celeridad posible, pues estaremos corriendo una carrera contra reloj para desterrar la corrupción, y cada día que se demore, seremos más propensos a la derrota.
 A pesar de ello, las decisiones que tomaremos no serán apresuradas, pues todo cuanto hagamos será hijo del escrutinio previo, y del pleno conocimiento de la sociedad toda. Serán decisiones rápidas sí, pero no arrebatadas. Firmes, pero sometidas con mucha antelación al reconocimiento y compromiso de todos los hombres. Para dar prueba de ello, enumeraremos aquí una serie de medidas que podrán ser de aplicación rápida, para que cuando el glorioso día de la finalización del dinero llegue, todos nosotros continuemos con nuestra vida, nuestros trabajos y nuestros estudios, sin que la sociedad actual se resienta en lo absoluto; y, partiendo de ese nuevo amanecer, construir la sociedad nueva que soñamos y deseamos para las futuras generaciones.

III
 El modelo de sociedad actual, basado en el dinero, está organizado laboralmente de la siguiente manera. Todo empleado y obrero, trabaja ocho horas diarias, (Más extras adicionales) y por ello recibe un sueldo el cual canjear por vienes, servicios o productos. En la actualidad todos los empleados legales, estatales y privados se encuentran bancarizados. Es decir, el estado tiene conocimiento de ellos pues están dentro del sistema informático. Basándonos en ello, tenemos la mayor parte de un gran problema resuelto; el estado sabe cuantas personas empleadas (En blanco) hay en el país. Los empleados ilegales, o en negro, se encuentran en esa razón por cuestiones meramente económicas, (Evasión impositiva, o precarización laboral para bajar costos) La primera acción cooperativista será confeccionar un registro absoluto de toda la masa laboral del país que no se encuentre dentro del sistema informático, y ponerse al tanto de su situación real, sus capacidades y limitaciones, y su disponivilidad. No con el fin de tomar acciones contra los evasores, sino para saber, a ciencia cierta, con qué masa laboral dispone la nación. Una vez hecho esto, se confeccionará un registro de los desocupados, y sub ocupados y se los ingresará al sistema informático general, se los dotará de tarjetas de trabajo (Que sustituirán las tarjetas de crédito y débito) y estarán, según sus capacidades y necesidades de la sociedad, en disposición inmediata de ser empleados.
 Cuando esa colosal tarea sea llevada a cabo, se reducirá la jornada laboral a cinco horas diarias, cinco días de la semana; obligatorias, para todos los ciudadanos mayores de diez y ocho años. Esto generará inmediatamente una gran cantidad de puestos de trabajo que serán rápidamente ocupados por los nuevos trabajadores. En ese momento, el dinero será abolido.
 El trabajador, a partir de allí y sea cual fuere su tarea, no trabajará por un sueldo mensual, sino para poder disponer libremente del producto o servicio del resto de los trabajadores. Las “compras” de esos productos y la contratación de esos servicios, se llevarán a cabo de forma similar a la actual, ya no con tarjetas que debitan dinero de sus cuentas personales, sino esgrimiendo la tarjeta de trabajo que, será a su vez, la tarjeta de fichaje de la jornada laboral. Toda persona que trabaje cinco horas diarias tendrá derecho a disponer de todos los productos socialmente confeccionados, y todos los servicios de los cuales la sociedad dispone.

IV
El Cooperativismo no propugna ni la disolución del estado, ni su mantenimiento en los términos actuales. Si bien coincidimos con las doctrinas que sostienen que el estado es un organismo destinado a preservar los grupos de poder y sus intereses particulares por sobre los de la mayoría que dice representar, consideramos que no es posible mantener la conexión de las redes productivas en un conjunto armonioso, si no hay una entidad que se encargue de ello. Pero para que el estado funcione correctamente deberá ser profundamente cooperativo y democrático, y para que eso ocurra la democracia solo podrá ser directa. Así, el sistema de gobierno cooperativista invertirá su estructura piramidal, tomando todas las decisiones estatales en la constante relación de sus bases y las necesidades que nazcan de ellas.
 Para ello, será necesario dividir el estado en: Cotos, barrios, comunas,  municipios, estados, regiones, y centrales nacionales; siendo este último quien englobará la totalidad del país. (Estos estamentos podrán ser reducidos o ampliados, según las necesidades de cada región. No es igual la división estratégica de las fuerzas de producción en una gran metrópolis que en una campiña) Y cada uno de estos estamentos, será de un número de integrantes tal que no dificulte la elección directa de su delegado. El delegado elegido directamente, no tendrá bajo ningún concepto, poder de decisión sobre los electores que le dieron el cargo, y su trabajo no será gobernarlos, sino ser gobernado por ellos. El trabajo en el estado será obligatorio para todos los individuos mayores de veinte años, en mandatos de tres años, sin posibilidad de reelección, hasta que todos los integrantes del Coto hayan cumplido funciones, y sin que puedan ser sucedidos directamente en el cargo por un integrante de su propia familia. El funcionario cumplirá con el cargo de delegado, siendo éste el único rango público de la administración estatal. De cada uno de los estamentos surgirá un delegado que pasará a formar el estamento superior. (Por ejemplo: De diez cotos saldrán diez delegados conformando así un barrio. De diez barrios saldrán diez delegados conformando así una comuna. De diez comunas saldrán diez delegados conformando así un municipio; y así sucesivamente hasta llegar a la central nacional). La función del delegado del Coto es la de exponer las necesidades de su coto, y relacionar las actividades productivas del mismo con las de los demás cotos dentro de la estructura del barrio. Así, cuando haya necesidades que los barrios no puedan solucionar entre sus cotos, se recurrirá al estamento superior, llevando la necesidad o propuesta del barrio a la comuna, de la comuna al municipio y así sucesivamente. Cada estamento, cubrirá un aspecto más amplio del país, y podrá, merced a esto, organizar las fuerzas productivas rápida y eficientemente, respondiendo así a las necesidades reales de las bases. Dentro de la estructura estatal cooperativista, ningún estamento tiene poder sobre el otro para obligarlo a tomar decisiones contrarias a sus intereses productivos. Por ejemplo: Una región no puede obligar a un barrio a ceder mano de obra a otro municipio porque a ese le falta. El fundamento cooperativista no será construido autoritaria ni arbitrariamente; sino que necesita de hombres y mujeres dispuestos a trabajar por el bien común y ello no puede ser impuesto. Si, continuando con el ejemplo anterior, una región  recibe la solicitud de un barrio que necesitará mano de obra de la cual no dispone, deberá requerir ayuda cooperativa a otro barrio, o municipio, o región en la cual esa mano de obra sea común o excedente, y deben ser ellos, quienes sin presiones de ningún tipo y por simple espíritu cooperativista, resuelvan si están en condiciones de prestar esa ayuda, en el convencimiento que el trabajo de uno es trabajo de todos, y todos necesitaremos constantemente del otro para poder funcionar como sociedad. Llevemos el ejemplo a la práctica para aclararlo definitivamente, pongamos por caso que un coto necesita asfaltar sus calles, pero no hay en el barrio al cual corresponde, ninguna empresa que realice este servicio. Pues bien, su delegado debe elevar la solicitud al estamento superior (Superior en tanto de cobertura geográfica, no de rango o autoridad), y de allí al otro, hasta encontrar la empresa que pueda realizar el trabajo. Puede suceder también (Sobre todo en los primeros momentos de la estructuración cooperativista, cuando (Lógicamente y debido a los años de atrasos en sus reclamos) los ciudadanos tendrán más problemas por resolver de los que la organización pueda satisfacer) que al contactar la empresa, esta no de a vasto o no se halle en condiciones de realizar el trabajo. Pues bien, se resolverá entonces en el coto o barrio, o municipio, si existe la posibilidad de capacitar  y reubicar a trabajadores para realizar la tarea, y se creará una empresa con tal fin. Así, será la misma población la cual irá, con el tiempo, generando los empleos que realmente le son útiles y necesarios, y desechando aquellos que carecen de sentido y eran sostenidos únicamente por una cuestión mercantilista.

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