miércoles, 16 de enero de 2013

Automóviles y electrodomésticos



I
 La industria en el sentido automotriz y electrodoméstico se encuentra completamente distorsionada y será menester del Cooperativismo readecuarla a la nueva situación. El sistema imperante en la actualidad ha hecho del consumo el motor de la economía, exacerbando con esto la necesidad del cambio constante de productos por el simple hecho de mantener la industria en movimiento, con fines solamente gananciales. Constantemente salen al mercado nuevos modelos de lavarropas, heladeras, televisores, o automóviles, que solo difieren de los anteriores en cuestiones de apariencias más que de evolución tecnológica real. Esto es así porque el método mercantilista necesita del constante consumo para sobrevivir, consumo que, entre otras cosas, depreda los recursos naturales.
 Abolido el dinero, dicha lógica del consumo será obsoleta, y por lo tanto la producción industrial podrá abocarse a aquello que siempre debió abocarse, el desarrollo tecnológico y el mejoramiento real de la calidad de vida. Así, ya no será necesario cambiar de televisor cada seis meses, o de heladera cada año, o de auto cada dos años. Y de este modo, la producción podrá alcanzar a todos los hogares y no a una minúscula minoría. Tanto la industria electrodoméstica como la automotriz, tiene aseguradas largas décadas de trabajo a los niveles de producción actual para poner al conjunto de los habitantes del mundo en igualdad de condiciones. Décadas en las cuales aquellos que ya obtuvieron sus productos no se verán compelidos a correr cada seis meses a reemplazarlos por otros nuevos que solo cambiaron el color de su superficie, la forma de un foquito, o el diseño de una manija. Como tampoco por aquellos que, desde la publicidad de una marca competidora, ofrecerán alternativas más apetecibles; pues la competencia entre marcas por dominar un mercado habrá cesado, y todas las empresas Cooperativistas trabajarán mancomunadamente en el fin común de proveer a todos los individuos del planeta de todas las cosas que necesitan.
 Las automotrices ya no se verán obligadas a crear nuevos nichos de mercado para ofertar sendos modelos y ganarle a sus competidoras, pudiendo abocar su esfuerzo y tecnología a optimizar tres o cuatro productos por firma, que no competirán con los otros, sino que podrían complementarse, especificarse por características de la región en la cual se hallen, o incluso responder simplemente a una preferencia empírica del consumidor por dicha marca.
II
 La distribución automotriz podría implementarse en términos similares a las habitacionales. Con modelos específicos para situaciones determinadas como podrían ser: solteros, casados, familias numerosas, ciudad, campo, etc. También podría acordarse un periodo de tiempo en el cual sería apto cambiar el vehículo por otro nuevo, (Por ejemplo 5 años) entregando el usado para desguace y reciclamiento íntegro de sus partes.
 Sin lugar a dudas la racionalización en la industria será, durante un largo tiempo, muy necesaria. Pues jamás un Cooperativista debería pensar en acceder, por ejemplo, a un auto más para su hogar, si en el mundo hay un hombre o mujer que aún no tiene el suyo. Pero cuando todos los seres humanos estén en igualdad de condiciones, cualquier tipo de regulación en el suministro de productos solo podrá ser dada por los niveles de producción, y estos, con todos los hombres y mujeres del mundo empleados en el sostenimiento de la sociedad, serán suficientes para que dicha racionalización no sea necesaria.

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